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Pasta fresca: receta casera y 5 secretos para triunfar

Ingredientes para hacer pasta fresca

Cuando pensamos en pasta fresca hecha en casa, muchas veces creemos que es una receta muy difícil de hacer. Se nos quitan las ganas y paramos en el supermercado para comprar nuestro paquete habitual.

Nada más lejos de la realidad.

Sin embargo, como la mayoría de las masas, el secreto principal está en el amasado, en la correcta utilización de los ingredientes y el respeto del tiempo de cada etapa del proceso.

Hoy os traemos una receta fácil para realizar pasta fresca en casa. Con ella podéis deleitar a vuestros comensales que invitéis a la próxima cena especial que tengáis en casa.

Saber hacer pasta es conocer uno de los elementos más versátiles de la cocina internacional. Combina con casi cualquier acompañante y tiene muchísimos más amantes que detractores.

Sin miedo y con determinación, es hora de ponerse el delantal: ¡Hagamos pasta fresca casera!

Receta de pasta fresca

Pasta fresca en mesa

Seguramente pensáis: Nada es más fácil que ir al supermercado, comprar la pasta de nuestra preferencia. Al llegar a casa, la cocinamos y en cuestión de minutos todo estará listo. 

Ese era mi creencia ante la idea de hacer pasta fresca en casa. Todo se derrumbó cuando hice mi primera pasta fresca

Nada se le compara. Es un logro culinario que ofrece grandes satisfacciones a quienes somos amantes de la cocina.

Primero, el sabor de la pasta fresca es inigualable. Segundo nada se compara a comer la pasta que hiciste con vuestras propias manos.

Os invitamos a intentarlo. Nunca os arrepentiréis.

Ingredientes

Ingredientes para hacer pasta casera
  • 300 g de sémola de trigo duro
  • 3 huevos
  • Sal

También podéis utilizar harina de trigo. Además, necesitaréis un poco de harina o sémola para el proceso de estirar la masa.

Preparación

Preparación pasta casera

En una mesada, coloca toda la harina en forma de montaña.

Con ayuda de tus dedos, forma un agujero en el medio de la montaña. Casca los huevos y colócalos en el espacio que acabáis de abrir.

Agrega una pizca de sal. Bate los huevos con un tenedor como si estuvierais haciendo una tortilla.

Cuando los huevos estén unidos, comienza a incorporar la harina. Siempre batiendo con ayuda del tenedor.

Cuando veáis que el tenedor no es suficiente para la tarea, comienza a utilizar las manos. Recuerda lavarlas bien con jabón sin olor y abundante agua.

Este primer amasado dura entre 10 y 15 minutos. Debéis hacerlo con ánimo y fuerza para que se mezclen bien los ingredientes y se activen los ingredientes.

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En las primeras de cambio, al igual que cuando realizamos cualquier otra masa, veréis que la mezcla no está completamente homogénea y tiene muchos grumos. Además, de estar muy pegajosa.

Cuando alcancéis este este punto, os aconsejamos que empleéis la parte baja de la palma de vuestra mano para amasar la pasta. Debéis hacer un movimiento similar a si estuvieras empujando la masa.

Amasado de la pasta

Al percataros que la masa comienza a agarrar cuerpo, la misma mezcla nos dirá cuál es el paso a seguir:

  • Si la masa se está quebrando y se siente seca, necesita más agua o huevo batido.
  • En cambio, si se queda pegada a vuestros dedos, la masa necesita más harina o sémola.

Es necesario ir ajustando. No debéis tener miedo.

Es necesario recordar que cuando se prepara masa hay muchos elementos que influyen en la preparación de la masa. El tamaño de los huevos, la humedad del ambiente, tipo de harina o sémola que utilicemos, todo influye. Entonces debemos ajustar para obtener la masa perfecta.

Continúa amasando hasta que tengáis una masa elástica y sin grumos. Un truco es hundir un poco un dedo en la superficie de la pasta. Retirarlo y si la masa vuelve a su posición inicial, está lista.

En ese momento, debéis envolver toda la masa en un papel film transparente o paño húmedo. Meter la preparación al frigorífico durante media hora, como mínimo.

Una vez suene el reloj indicando que ha finalizado el tiempo de enfriamiento de la masa, pasaremos al proceso de estirado y secado de nuestra pasta fresca.

Estirado de la masa

Se toma un cuarto de la masa para trabajarla. De forma inmediata, cubre el resto con el film transparente. La idea es evitar que la masa esté en contacto con el aire durante mucho tiempo. La pasta fresca se seca rápidamente y no es lo que estamos buscando por los momentos.

Monta vuestra máquina de pasta en la mesa de trabajo. Ajusta los rodillos de la máquina en la apertura más abierta.

Estiramos un poco la masa con nuestras manos, agregamos un poco de harina o sémola, y usamos un rodillo para estirar un poco más.

Luego, comenzamos a pasar la masa por la máquina de pasta. Doblamos y volvemos a pasar. Una y otra vez.

Es importante que antes de cada pasada, se agregue un poco de sémola o harina en la superficie de la masa para evitar que se pegue.

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Vais cerrando la apertura de los rodillos de la máquina y sigue con el proceso de estirado.

Dependiendo del tipo de pasta que deseáis hacer, sabréis cuándo detener el proceso.

Al alcanzar el grosor que buscáis en la masa, montar los instrumentos de corte en la máquina y proceder a cortar la pasta de la forma deseada.

Secado de la pasta

Utilizando un secador de pasta, colocar la masa cortada para que se seque. Recuerda agregarle harina para evitar que se pegue a la madera.

Cuando la masa esté seca, luego de aproximadamente 20 minutos de secado, podéis cocer la pasta como habitualmente lo hacéis y prepara vuestro plato planificado.

Sorprenderéis a todos por el sabor insuperable de la pasta fresca que acabáis de hacer.

5 consejos para que destaque vuestra pasta fresca

  1. El amasado es fundamental para el éxito. El primer amasado debe durante entre 10 y 15 minutos. El tiempo de reposo en el refrigerador debe ser de 30 minutos. Debéis tomar en cuenta estos tiempos, solo así tendréis más oportunidad de éxito al momento de hacer pasta casera.
  2. Después del estirado de la masa, es prudente dejarla secar durante un par de minutos antes de proceder a cortarla con la máquina. Así la masa pierde humedad y el corte será más preciso. Solo un par de minutos, evitar dejarla secar completamente o no podréis cortarla.
  3. Siempre me preguntan ¿Cuántos huevos debo colocar en la masa de pasta fresca? La medida de los huevos es uno por cada 100 g sin importar si decidisteis utilizar sémola o harina de trigo. 100 g = 1 huevo, es una fórmula mágica.
  4. Si la emoción hizo que preparaseis más pasta de la necesaria, podéis conservarla en el congelador después de haberla secado. Debéis taparla para que el frío no la queme. Al momento de cocinarla, no es necesario descongelarla. Podéis colocarla directo del congelador a la olla de agua hirviendo.
  5. La calidad de la máquina será de gran ayuda para la preparación de la pasta fresca sin ningún inconveniente. Invierte lo que podáis, pero siempre tomando en cuenta la calidad de vuestras herramientas de trabajo.

Finalmente, os dejamos un vídeo para que veais cómo se prepara la pasta fresca en casa.

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